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hace 6 meses
Nayeli Estrada

De la cocina a la oficina

Agencia Reforma

Planea el menú, adelanta un par de procesos y, en menos de lo que canta un gallo, cada mañana tendrás desayuno y comida listos para llevar.

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Después de una larga semana de trabajo, probablemente lo último que quieres es pasar todo un día en la cocina.

Sin embargo, tomará un par de horas planear, comprar y dejar listas algunas preparaciones que te ahorrarán una buena suma cada quincena.

“Es muy fácil lavar, desinfectar, cortar y poner las verduras en una charola; mientras se rostizan en el horno, puedes cocer carbohidratos, como quinoa y arroz integral, en ollas grandes y luego dividir porciones en recipientes para cada día de la semana”, sugiere Lorena Ramírez, creadora de Sana Raíz.

En sus talleres de cocina, la experta certificada por el Natural Gourmet Institute, ha notado que uno de los factores que debilitan el propósito en cuestión es aburrirse de la misma proteína. Antes de abortar la misión a los pocos días, Ramírez sugiere aliarse con especias y hierbas.

Cúrcuma, pimienta, perejil, romero, albahaca, chile, cilantro, cebollín y pimentón serán el secreto detrás de la versatilidad de sabores por descubrir en una pechuga de pollo o un filete de pescado.

“Algunos alimentos ya preparados y empaquetados, como los noodles de calabaza, los bits de coliflor, los sustitutos vegetales de leche y la crema de almendras, pueden ser aliados en el ahorro de tiempo y energía, pero es de suma importancia escoger los menos procesados.

Los ingredientes con que se elaboran se enlistan de mayor a menor: el azúcar nunca deberá aparecer en los primeros cinco lugares”, apunta.